El término "sustentable" se utiliza para describir algo que puede mantenerse por sí mismo, sin agotar los recursos necesarios para su existencia y evitando su extinción. Esta palabra deriva del latín y está compuesta por el prefijo "sub-", que significa "base" o "por debajo", el verbo "tenere", que se traduce como "poseer", "sujetar" o "dominar", y el sufijo "-able", que indica una posibilidad. Por lo tanto, algo sustentable es aquello que posee las posibilidades necesarias para existir y mantenerse por sí mismo.
El adjetivo "sustentable" se utiliza en diversos contextos, como la economía y la ecología, para referirse a sistemas que pueden mantenerse a largo plazo sin agotar los recursos naturales ni causar daños graves al medio ambiente. Por ejemplo, cuando hablamos de "ahorrar costos de forma sustentable", nos referimos a la capacidad de reducir los gastos de manera sostenida y sin poner en riesgo la viabilidad del negocio o la organización, es decir bajar los gastos sin arriesgar la existencia del negocio mismo.
En el ámbito de la economía y la ecología, se hace hincapié en el desarrollo sustentable o crecimiento sustentable. Esto implica considerar el contexto económico y social en el que se desarrolla una organización o empresa, asegurando que su crecimiento no sea a expensas de la degradación del medio ambiente o la explotación irresponsable de los recursos naturales. El desarrollo sustentable busca un equilibrio entre el progreso económico, la equidad social y la preservación del entorno natural para las generaciones futuras.
Es importante destacar que el término "sustentable" y su equivalente "sostenible" se consideran sinónimos en general. La diferencia radica en el uso particular del concepto "desarrollo sustentable" o "crecimiento sustentable" en el ámbito de la economía y la biología, donde su popularidad se debe a su traducción del inglés "sustainable development". En América Latina, es común utilizar el término "desarrollo sustentable" para referirse a este concepto, mientras que en España se utiliza más frecuentemente el término "desarrollo sostenible".
La importancia del concepto sustentable para la vida de las personas es fundamental en múltiples aspectos. A continuación, se detallan algunas razones por las cuales este concepto es relevante:
Preservación del medio ambiente: La sustentabilidad se centra en asegurar la conservación y protección del medio ambiente. Esto implica la utilización responsable de los recursos naturales, la reducción de la contaminación y la minimización de los impactos negativos en los ecosistemas. Al adoptar prácticas sustentables, se contribuye a mantener la calidad del aire, el agua y el suelo, así como la diversidad biológica, lo cual es crucial para garantizar un entorno saludable y habitable para las generaciones presentes y futuras.
Uso eficiente de los recursos: La sustentabilidad promueve la gestión eficiente de los recursos naturales, como la energía, el agua, los alimentos y los materiales. Esto implica reducir el consumo excesivo, fomentar la reutilización y el reciclaje, y buscar alternativas más sostenibles en la producción y el consumo. Al hacer un uso racional de los recursos, se minimiza la explotación desmedida y se asegura su disponibilidad a largo plazo, evitando la escasez y el agotamiento.
Mejora de la calidad de vida: Adoptar prácticas sustentables tiene un impacto directo en la calidad de vida de las personas. Al promover la conservación del medio ambiente, se reduce la exposición a contaminantes y se previenen enfermedades relacionadas con la contaminación del aire, el agua o los alimentos. Además, la sustentabilidad busca garantizar una distribución equitativa de los recursos, lo que contribuye a reducir la pobreza, fomentar la igualdad y promover el bienestar social en general.
Resiliencia frente a los cambios climáticos: El concepto sustentable se vuelve aún más relevante en el contexto del cambio climático. Al promover prácticas y políticas que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y fomenten la adaptación al cambio climático, se busca mitigar los impactos negativos y aumentar la resiliencia de las comunidades frente a eventos extremos como sequías, inundaciones y tormentas. La sustentabilidad implica la adopción de medidas para reducir la vulnerabilidad y asegurar la capacidad de respuesta frente a estos desafíos climáticos.
Fomento de la responsabilidad individual y colectiva: La sustentabilidad implica un cambio de mentalidad y un compromiso tanto a nivel individual como colectivo. Al adoptar hábitos sustentables en nuestro día a día, como reducir el consumo de energía, utilizar transporte público o bicicleta, reciclar o consumir productos locales y de temporada, estamos contribuyendo directamente a la construcción de un futuro más sostenible. Además, promover la sustentabilidad a nivel social y político implica presionar por cambios estructurales y participar activamente en la toma de decisiones que afectan al medio ambiente y a la calidad de vida de las personas.
Entonces podemos resumir que, el adjetivo "sustentable" se refiere a algo que puede mantenerse por sí mismo, sin agotar los recursos necesarios para su existencia ni causar daños graves al medio ambiente. En el ámbito de la economía y la ecología, el desarrollo sustentable busca un equilibrio entre el progreso económico, la equidad social y la preservación del entorno natural. Aunque los términos "sustentable" y "sostenible" se consideran sinónimos, su uso varía según la región geográfica y el contexto específico en el que se utilicen. Además el concepto sustentable es de vital importancia para la vida de las personas, ya que promueve la preservación del medio ambiente, el uso eficiente de los recursos, la mejora de la calidad de vida, la resiliencia frente al cambio climático y el fomento de la responsabilidad individual y colectiva.
Equilibrio entre el medio ambiente, la sociedad y la economía: La sustentabilidad se basa en lograr un equilibrio entre la protección del medio ambiente, el bienestar social y el desarrollo económico. Busca integrar estos tres pilares de manera armoniosa, reconociendo que el crecimiento económico no debe ser a expensas del agotamiento de los recursos naturales ni de la desigualdad social.
Uso responsable de los recursos naturales: Una característica clave de lo sustentable es el uso responsable y eficiente de los recursos naturales. Esto implica minimizar el consumo excesivo, fomentar la reutilización y el reciclaje, y promover la conservación de los recursos no renovables. Asimismo, se busca utilizar fuentes de energía renovable y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Conservación del medio ambiente: La sustentabilidad se centra en la conservación y protección del medio ambiente. Esto implica prevenir la contaminación, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, conservar la biodiversidad y los ecosistemas, y preservar los recursos naturales para las generaciones futuras. Se promueven prácticas como la gestión sostenible de los bosques, la protección de los cuerpos de agua y la implementación de estrategias de agricultura sostenible.
Consideración de los impactos a largo plazo: La sustentabilidad se caracteriza por tener una perspectiva a largo plazo. Se busca evitar soluciones o acciones que generen beneficios a corto plazo pero que tengan impactos negativos significativos en el futuro. Se busca tomar decisiones informadas, considerando las implicaciones a largo plazo en términos de sostenibilidad ambiental, social y económica.
Participación y responsabilidad: La sustentabilidad requiere la participación activa y la responsabilidad tanto a nivel individual como colectivo. Implica que cada persona, comunidad, empresa y gobierno asuma su responsabilidad en la promoción de prácticas sustentables. Esto puede involucrar desde pequeñas acciones diarias, como el reciclaje, hasta la participación en movimientos sociales, la implementación de políticas ambientales y el impulso de la innovación tecnológica para soluciones sostenibles.
Sustentable se refiere a lo que puede mantenerse por sí mismo sin agotarse.
Uso de transporte sostenible: Optar por el transporte público, caminar, ir en bicicleta o compartir vehículos con otras personas son opciones sustentables que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y disminuyen la congestión del tráfico.
Ahorro de energía en el hogar: Adoptar medidas de eficiencia energética en el hogar es una forma sencilla de ser sustentable. Al apagar las luces y los electrodomésticos cuando no se están utilizando, utilizar focos LED de bajo consumo energético, aislar adecuadamente las ventanas y utilizar termostatos programables, se puede reducir el consumo de energía y, por lo tanto, disminuir la huella de carbono.
Reducción y reciclaje de residuos: Practicar la reducción y el reciclaje de residuos es una manera efectiva de minimizar el impacto ambiental. Se puede comenzar por reducir el uso de productos desechables y optar por productos reutilizables, como botellas de agua o bolsas de tela. Asimismo, clasificar los residuos y llevar a cabo la separación adecuada para el reciclaje de materiales como papel, plástico, vidrio y latas, contribuye a la conservación de los recursos naturales y a la disminución de la cantidad de residuos que llegan a los vertederos.
Consumo consciente y responsable: Optar por productos locales, de temporada y orgánicos cuando sea posible, ayuda a reducir la huella de carbono asociada al transporte y la producción de alimentos. Asimismo, elegir productos fabricados de manera sostenible, que sean duraderos y respetuosos con el medio ambiente, promueve un consumo más responsable. Es importante también evitar el desperdicio de alimentos, planificando las compras y utilizando sobras de manera creativa.
Conservación del agua: Adoptar prácticas de uso responsable del agua es crucial para la sustentabilidad. Al tomar duchas más cortas, cerrar los grifos mientras se cepillan los dientes o se lavan los platos, y utilizar sistemas de recolección de agua de lluvia para el riego de jardines, se puede reducir el consumo de agua y contribuir a la preservación de este recurso vital.
Para finalizar, basta recapitular que, el término "sustentable" se utiliza para describir algo que puede mantenerse por sí mismo, sin agotar los recursos necesarios para su existencia y evitando su extinción. Esta palabra deriva del latín y está compuesta por el prefijo "sub-", que significa "base" o "por debajo", el verbo "tenere", que se traduce como "poseer", "sujetar" o "dominar", y el sufijo "-able", que indica una posibilidad. Por lo tanto, algo sustentable es aquello que posee las posibilidades necesarias para existir y mantenerse por sí mismo.
Un ejemplo de sustentable, es el reciclaje.
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